viernes, 13 de marzo de 2009

Rebelión de vocablos

DE pronto, sin motivo:

graznido, palaciego,

cejijunto, microbio,

padrenuestro, dicterio;

seguidos de: incoloro,

bisiesto, tegumento,

ecuestre, Marco Polo,

patizambo, complejo;

en pos de: somormujo,

padrillo, reincidente,

herbívoro, profuso,

ambidiestro, relieve;

rodeado de: Afrodita,

núbil, huevo, ocarina,

incruento, rechupete,

diametral, pelo fuente;

en medio de: pañales,

Flavio Lacio, penates,

toronjil, nigromante,

semibreve, sevicia;

entre: cuervo, cornisa,

imberbe, garabato,

parásito, almenado,

tarambana, equilátero;

en torno de: nefando,

hierofante, guayabo,

esperpento, cofrade,

espiral, mendicante;

mientras llegan: incólume,

falaz, ritmo, pegote,

cliptodonte, resabio,

fuego fatuo, archivado;

y se acercan: macabra,

cornamusa, heresiarca,

sabandija, señuelo,

artilugio, epiceno;

en el mismo momento

que castálico, envase,

llama sexo, estertóreo,

zodiacal, disparate;

junto a sierpe... ¡No quiero!

Me resisto. Me niego.

Los que sigan viniendo

han de quedarse adentro.

Oliverio Girondo

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